lunes, 6 de diciembre de 2010

Al usar la imaginación.

El silencio corta y desgarra

cada parte de mi cuerpo ya inútil,

se desprende en vuelo celestial hasta siempre.

Entre tantas gotas de humanos mezclados.

Brotare porque me acaricias como el sol.

No podré estar en un mismo lugar

porque ya no hay nada que temer.

Tus lágrimas me alcanzaron,

muy adentro, donde mi alma mora,

sintiéndote, pero en silencio,

no deseo preguntar, ni escudriñar más allá,

lo evidente es que estás cerca,

me empiezas a llenar un vacío de tiempos perdidos.

Tus lagrimas al abrazarnos, saben que son del final

después de tanta lucha interior, de la búsqueda,

son del encuentro, del comienzo de la paz

que sentimos juntos

y desde aquí afuera me doy cuenta.

Eres quien en mi interior me habla,

me reprocho no haber visto a mi alrededor tu presencia.

Tu simple y poderosa presencia

mezclada con el pasado no olvidado,

sabes que juntos somos uno.

Luego comencé a sentir ... Yo... tan sólo soy contigo.

Eres esa fuerza, la pura energía

que me moviliza de nuevo.

Una sola cosa nos falta,… vivir,

tan sólo el poder del cosmos será quien comprenda

la verdadera naturaleza de nuestras vidas.

No importa el nombre,

la búsqueda será incansable, eterna

tal vez como la distancia que me separa.

No sé a quien confiar el secreto del destino,

el que une a este ser contigo,

es verdad, factible, auténtico,

fluidez de un néctar de flores

que me encanta hasta el silencio.

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