El silencio corta y desgarra
cada parte de mi cuerpo ya inútil,
se desprende en vuelo celestial hasta siempre.
Entre tantas gotas de humanos mezclados.
Brotare porque me acaricias como el sol.
No podré estar en un mismo lugar
porque ya no hay nada que temer.
Tus lágrimas me alcanzaron,
muy adentro, donde mi alma mora,
sintiéndote, pero en silencio,
no deseo preguntar, ni escudriñar más allá,
lo evidente es que estás cerca,
me empiezas a llenar un vacío de tiempos perdidos.
Tus lagrimas al abrazarnos, saben que son del final
después de tanta lucha interior, de la búsqueda,
son del encuentro, del comienzo de la paz
que sentimos juntos
y desde aquí afuera me doy cuenta.
Eres quien en mi interior me habla,
me reprocho no haber visto a mi alrededor tu presencia.
Tu simple y poderosa presencia
mezclada con el pasado no olvidado,
sabes que juntos somos uno.
Luego comencé a sentir ... Yo... tan sólo soy contigo.
Eres esa fuerza, la pura energía
que me moviliza de nuevo.
Una sola cosa nos falta,… vivir,
tan sólo el poder del cosmos será quien comprenda
la verdadera naturaleza de nuestras vidas.
No importa el nombre,
la búsqueda será incansable, eterna
tal vez como la distancia que me separa.
No sé a quien confiar el secreto del destino,
el que une a este ser contigo,
es verdad, factible, auténtico,
fluidez de un néctar de flores
que me encanta hasta el silencio.
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